×

Advertencia

JFolder: :files: La ruta no es una carpeta. Ruta: /home/www_juarez/public_html/images/Galeria Abstraccion

banner

 

Tanto la figuración expresionista como la abstracción han sido cobijadas y glorificadas por la crítica como movimientos de “Ruptura”, ya que ambos lenguajes surgen en México durante el tercer cuarto del siglo XX a raíz de diferendos estilísticos, ideológicos y generacionales respecto a la Escuela Mexicana de Pintura. La abstracción  se desarrolló por vetas desde la semifigurativa (y mayoritaria) hasta las corrientes más radicales como el informalismo y el geometrismo, atravesando influencias de la estética psicodélica a la moda. Alcanzó su posible momento climático entre los  años 1950 y 1970, lo que es tardío en comparación a las vanguardias abstracto-constructivas europeas y al expresionismo abstracto estadounidense de posguerra, aunque sí más cercanamente al arte óptico y el minimalismo.

 

Coleccion del museo de arte moderno

 

 

 

 

Ciertamente un “espíritu de época” no siempre va a la par de un movimiento estético consistente: las búsquedas abstractas en México en esos años, sus ramas y sus muchos desvaríos, difícilmente permitirían hablar de un movimiento; pero aquilatar el entramado de actitudes, postulados y limitaciones de su práctica nos permite una comprensión más incisiva de su impacto. Las rutas de la abstracción marcaron improntas en muchas manifestaciones artísticas del momento: la pintura principalmente, pero también la escultura, con un particular auge de la monumental, así como la fotografía, especialmente la de arquitectura, el diseño de mobiliario, el diseño gráfico, la poesía concreta, la escenografía, la música concreta y la música experimental.

 

 

Esta muestra propone una relectura del acervo del MAM con el fin de delinear la conciencia estética en la década de 1960, y entender cómo los ánimos rupturistas y su búsqueda de contemporaneidad se manifestaron en una cierta forma de entender a la pintura desde la abstracción. La presente exposición tiene como referente cronológico y celebratorio 1964, fecha de inauguración tanto del Museo de Ciudad Juárez como del Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México (ambos diseñados, y de modo similar, por Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares), a fin de entender cuál fue el contexto de la actualidad pictórica al momento de tan importantes aperturas. La del MAM, con una exposición de Tamayo, significó sin duda el relevo de la Escuela Mexicana de Pintura, para ese entonces ya anquilosada, por una nueva generación de la que muchos jóvenes tuvieron predilección por los lenguajes de la abstracción.